El secreto del tendero: cuando comprar se convierte en una experiencia

Quizás en nuestro día a día no seamos conscientes de ello pero las pequeñas tiendas de los pueblos siempre han sido un lugar un tanto especial. Lejos de esos entornos fríos,con ambientes, colores y sonidos calculados al milímetro para incentivar la compra compulsiva que imperan en las ciudades; estas pequeñas tiendas, con su modestia y su sencillez, generan un ambiente de paz, sosiego y hospitalidad difícil de encontrar para el urbanita.

Un regalo para nuestros sentidos

El simple hecho de acceder a estos oasis es toda una experiencia. El tintineo de la puerta al abrir avisa a nuestro cerebro de que algo mágico va a ocurrir. Este sencilla acción despierta la reacción inmediata del tendero que,  al otro lado, espera a recibirte con cercanía y familiaridad. Sin mucho esfuerzo, tu  mente es capaz de rescatar de inmediato aquellos recuerdos de la infancia, cuando agarrado de la mano de tu abuela, hacíais la compra diaria y el tiempo dedicado en esa visita a la panadería o a la carnicería eran parte fundamental de la vida social.

Tras el oído llega el olfato, el aroma a repostería recién hecha, al queso artesano de siempre, a embutidos curados con paciencia y tiempo… e inmediatamente la vista y el tacto se deleitarán con un sinfín de artículos cuidadosamente colocados, sin artificios ni reglas sujetas a la mercadotecnia actual, ubicados con el conocimiento de años de experiencia que presentan al tendero, sin él saberlo, como un experto en marketing.

Con un poco de suerte, pronto le llegará el turno al gusto, ese gran privilegiado que descubre un festival de sabores en este entorno inigualable porque José, Paloma, Ángeles, Jesús, Santos… esos productores y tenderos que están detrás del mostrador ofrecen un servicio cercano y personalizado y, además de mostrarte con detalle las diferencias entre un producto u otro, para tu suerte, querrán que los pruebes y que los disfrutes antes de adquirirlos.

Parar y disfrutar del momento

A menudo, este espacio de confianza y conversación nos lleva más allá del queso, del pan, de las pastas artesanas y nos regala un tiempo de conversación relajada, sin obligaciones, en el que intercambiar impresiones sobre esta vida que nos toca vivir y que acercan al visitante, por un instante, a la vida rural. Por eso, no podemos dejar de recomendarte que, cada vez que visites nuestra Ruta del Vino o cualquier otro entorno rural, entres en una de estas tiendas y vivas la experiencia con los cinco sentidos.

Y tú que nos lees, quizás desde la ciudad, con pocas o ninguna posibilidad de vivir esta experiencia en tiempos de crisis sanitaria, te estarás diciendo que poco puedes hacer desde tu casa pero seguro que, no muy lejos, tienes una pequeña tienda donde una persona te espera con la misma sonrisa. Y en ella, encontrarás productos artesanos elaborados por estas familias que viven en el medio rural, que siguen apostando por los pueblos y que se esfuerzan día a día por darles vida y evitar que la llama se apague.

Productores emprendedores que no se cansan de aplicar nuevas recetas, nuevas fórmulas, nuevas ideas, pero con un enorme amor y respeto por las enseñanzas que les llegaron de sus ancentros.  Productores como Xocoreto, La Giralda de Castilla, Campoveja, El Gran Cardenal, Le Boutique, Quesos Muñiz, Pecado Artesano o Cantagrullas y todas y cada una de las bodegas que conforman la Ruta del Vino de Rueda.

Por eso, hoy más que nunca, te invitamos a que adquieras productos artesanos y, desde tu casa, viajes con la mente con cada bocado, recordando esas mañanas en la compra con tu abuela, el olor de su cocina con los fogones a pleno rendimiento y la sabiduría que se esconde tras cada elaboración.