Crear y creer en el territorio. Somos ruta del vino de rueda

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onvertir las historias cotidianas de un territorio en infinitas e inolvidables vivencias compartidas, es posiblemente el mayor objetivo de un destino turístico.

Relatos como el trabajo diario de artesanos, el cruce de generaciones: los que cuentan cómo empezó la historia y los que escuchan para construir un futuro en el que las cosas cambian para mantenerse fieles a la tradición. Jóvenes emprendedores que apuestan por dar vida y ver convertidas en realidad sus ideas, industrias que continúan su tradición incorporando las nuevas tecnologías para asegurar la calidad y el mantenimiento de productos y actividades ancestrales buscando recuperar, y no perder de dónde venimos, porque el hacia dónde vamos está en nuestras manos.

La Ruta del Vino de Rueda aglutina una oferta turística en torno al turismo de vino, que incluye a tres provincias: Valladolid, Segovia y Ávila.

El vino fluyendo entre todas las actividades, cual río en una zona fértil, porque la cultura del vino enlaza con la industria, con las tradiciones, con el patrimonio, conformando un entramado que llamamos enoturismo o turismo del vino y que desde la Ruta del Vino de Rueda toman forma para promocionar un destino rico en pequeños y grandes tesoros que vale la pena descubrir.

La Ruta del Vino de Rueda aglutina una oferta turística en torno al turismo de vino, que incluye a tres provincias: Valladolid, Segovia y Ávila, todas ellas pertenecientes al territorio de la Denominación de Origen Rueda. Una situación privilegiada en el centro de la Península, con perfectas conexiones que la sitúan cerca de todo y de todos y formando parte de una de las regiones más activas en lo que a turismo rural se refiere, Castilla y León.

Un viaje en el que vamos trazando un camino de sensaciones construido a base de largos paseos con increíbles espacios naturales como escenario, castillos que nos trasladan a épocas de gloria, arte mudéjar, conventos y monasterios.

El hilo conductor de las visitas a bodegas se completa con actividades culturales, de naturaleza y gastronómicas perfectas para disfrutar en pareja, en familia o con amigos. Descubrir las más modernas tecnologías cuando se trata de asegurar la calidad de los vinos y descender a las bodegas subterráneas que antaño excavaron los pioneros de esta Denominación de Origen en la que la uva verdeja es la reina y ha alcanzado un importante reconocimiento a nivel internacional.

Una zona de contrastes, tradición y vanguardia, una región de excelentes vinos, afamados quesos, una impresionante repostería que hace soñar en dulce y pone el broche de oro a esas comidas de asado en las que el cordero lechal (lechazo), el cochinillo y el conejo son protagonistas de horno y brasas.

Un viaje en el que vamos trazando un camino de sensaciones construido a base de largos paseos con increíbles espacios naturales como escenario, castillos que nos trasladan a épocas de gloria, arte mudéjar, conventos y monasterios.

Visitar la Ruta del Vino de Rueda es conocer sobre todo a las personas que le dan vida y crean experiencias, para que nuestro viaje a esta tierra de vino tenga un lugar destacado en nuestra memoria porque los buenos momentos son imposibles de olvidar.